Trabajar con la Resiliencia
La Resiliencia es la puesta en valor de las innumerables partes que constituyen la esencia de un ser humano. Con abordaje interdisciplinario, el acompañamiento se centra en todas las capacidades del individuo para ayudarlo a construir su integridad. Se focaliza la atención en todas sus capacidades, mirando a la persona desde su salud y no desde su enfermedad; desde la indagación total de su potencia, valorando lo que tiene y no lo que le falta. Sólo de ese modo, la "carencia" es observada como una parte del individuo e incluida dignamente dentro de su totalidad.
El trabajo de la Fundación Añil consiste en:
* Ayudar al individuo a explorar en sus propias fuerzas desde sus propias manifestaciones.
* Ayudar a descubrir la firme trama que constituye la potencia de todas sus inteligencias actuando juntas para compensar la carencia.
* Permitir que el individuo se interprete a sí mismo descubriendo que puede desmantelar el dolor y desde allí comenzar a construir.
La Fundación asiste de manera integral desde las artes, las ciencias y la salud para que la potencia escondida detrás del dolor pueda ser manifestada.
Un individuo resiliente es el que después del dolor se recupera a sí mismo sin perder su esencia.
Un individuo resiliente es un ente multiplicador de esperanza.
Un resiliente aprendió a navegar en los torrentes (Cyrulnik), y se rehace las veces que sean necesarias, para no renunciar a SÍ MISMO, única manera de conectarse con EL OTRO. (A.Setto)
ACOMPAÑAMIENTO PEDAGÓGICO-TERAPÉUTICO EN NIÑOS Y JOVENES
En el trabajo con los niños y jóvenes cada miembro del equipo pedagógico es un tutor de Resiliencia en el que se deposita confianza. Entre todos se los ayuda a reparar su propio rompecabezas para lograr su integridad. La mirada múltiple puede percibir aspectos intangibles. Así, cada niño o joven es acompañado dulcemente, mientras come, cuando estudia, en los juegos.
El trabajo de reparación del dolor es una trama de finos hilos que para ser tejida necesita de idoneidad, tiempo, flexibilidad, tranquilidad, compasión y amor.
Cada tutor de Resiliencia, en momentos determinados, también trabaja con los padres y se comunica con la escuela y sus médicos, según el caso.
El proceso de indagación y desarrollo comienza desde el área preferida por cada chico, para promover desde allí el desarrollo de todas sus posibilidades, estimulando así:
- la confianza en sí mismo
- la atención
- la comprensión
- el espíritu de búsqueda
- el compromiso
- el buen humor
- la imaginación
- la creatividad
- la compasión hacia los demás
- el altruismo.
El trabajo es personalizado en el que se crea un espacio de contención adaptado a cada individuo, y se incluyen además, propuestas grupales para propiciar el intercambio de acuerdo a edades y afinidades.
Los primeros logros de cada niño o joven se reflejan en el ámbito educativo.
Área Pedagógica:
Ciencias sociales y naturales - Ciencias exactas - Idiomas - Plástica - Música - Expresión corporal - Psicología - Psicopedagogía – Teatro- Comunicación radial y escrita- Fotografía-Computación.
Admisión para el Programa de Acompañamiento Pedagógico-Terapéutico.
Cada niño o joven con potencial intelectual común pero en desventaja física o social es derivado por un profesional o institución, y su ingreso es posterior a una evaluación de admisión interdisciplinaria, cuya duración es de un mes.
Los adultos jóvenes deciden por sí mismos su inserción en el Programa Añil.
RESILIENCIA EN EL NIÑO TRAUMATIZADO
El niño traumatizado suele ser brillante y muy perceptivo por la atención que tuvo que poner en juego para su supervivencia. Sin embargo, parte de esa atención puede haber quedado atrapada con el sufrimiento y los estados de vigilancia.
La Resiliencia se propone con esos niños el desmantelamiento del dolor y la reparación de su persona, previniendo traumas posteriores.
A medida que el niño recupera de sí afectos que le son propios, también comienza a dirigir la atención en el aprendizaje, y los logros en la escuela comienzan a observarse.
El niño adoptado,
el niño que afrontó cirugías,
el niño asmático,
el niño recuperado de cáncer,
el niño diabético,
el niño con dificultades físicas,
el niño que sufrió pérdidas afectivas,
el niño víctima de accidentes.
Ellos despliegan en su momento una cuota de estrés, que si bien ayudó a su supervivencia, más tarde se traduce en tristeza, distracción, en esfuerzo por agradar, y por lo tanto un desvío de su atención trae consigo bajo rendimiento escolar y pérdida de sus capacidades.
RESILIENCIA PARA LOS PROCESOS QUIRÚRGICOS
¿Por qué ocuparnos especialmente?
Los niños tienen una extraordinaria capacidad de recuperación frente a situaciones traumáticas. Con mucha más rapidez que un adulto, ellos generan mecanismos de adaptación que les permiten reponerse ante una cirugía. Pero estos mecanismos de adaptación a la adversidad que ellos ponen en marcha en pro de la vida, les exige una elevadísima cuota de estrés. Así, el estrés que los ayuda a preservarse puede repercutir negativamente en el futuro si no es debidamente compensado.
La Fundación Añil acompaña integralmente al niño y al joven en procesos quirúrgicos para reducir al máximo su nivel de estrés y preservar su integridad antes, durante y después de la cirugía, para:
* Preparar al niño a afrontar una situación de vulnerabilidad reduciendo los mecanismos de riesgo y procurando el desarrollo de su Resiliencia.
* Evitar el trauma después del trauma.
* Mantener fuerte su sistema inmunológico.
* Procurar contacto sostenido con los contenidos escolares hasta su reinserción.
* Estimular su potencia integral durante el postoperatorio.